Nuestra historia
Después de 30 años, es hora de pasar el testigo
Cuando nació mi Isabella, no tenía dinero para celebrarlo como hubiera querido. Pero tenía manos, tenía gusto, y tenía una mesa en el salón.
Empecé a coser. Primero bolsos para las vecinas. Después manteles bordados para bodas. Después cojines, colchas, lámparas — cada pieza hecha a mano, con el mismo cuidado con el que se cuida a una hija.
Con los años, nuestro pequeño taller en casa fue creciendo. Bolsos artesanales, ropa de cama, cojines decorativos, mantelería y lámparas únicas — todo hecho con tejidos seleccionados a mano. Y alguna joya también, porque la belleza no tiene un solo idioma.
Este taller nos dio todo — el techo, la comida, la educación de mi Isabella. Nunca tuvimos mucho. Pero nunca nos faltó nada.
Mi hija se llama Isabella, igual que yo. No fue idea mía — fue mi madre quien insistió. Como si supiera que algún día tendría que continuar lo que yo empecé.
Ese día ha llegado. Tengo más años, menos energía, y una realidad que no puedo ignorar: el taller tendrá que cerrar. Pero antes de que eso ocurra, Isabella — mi hija — ha decidido ayudarme a dar salida a todo lo que queda. Cada pieza hecha por mí. Cada una, con su historia.
No es una liquidación. Es el último abrazo a todo lo que construimos juntas.
Con cariño, Isabella & Isabella
Lo que dicen nuestras clientas
Una joya perfecta o un adorno para el hogar
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Dale una alegría a tu pareja
View allEmpezamos en casa, con una mesa y mucho cariño. Hoy, madre e hija seguimos eligiendo cada pieza para ti — porque creemos que la joya correcta lo cambia todo.
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